El olor de café invade el Centro Histórico
Intentemos una ruta de estos cafés que nacieron cuando Quito era un pueblo pequeño y parecía estar habitado solo por beatas y ‘chullas quiteños’ (personaje típico de la ciudad antigua). Partimos de las calles García Moreno y Sucre donde se encuentra el Cafetería Modelo con los mismos asientos rojos y los tapices de hace 57 años cuando José Báez Espinosa lo fundó en 1950. También la receta del ponche sigue siendo la misma. Y hace apenas tres años abrió una sucursal en el mismo centro en las calles Venezuela y Mejía, en una casa antigua con patio señorial. Hay música en vivo.
Caminando por la Sucre hacia la Venezuela está el Café Niza , con más de 30 años de vida. Es una parada obligada para tomar el café de la tarde, con humitas calientes o un sánduche de higo. Seguimos por la calle Venezuela hasta la Plaza Grande y en los bajos de La Catedral hay de todo para los más golosos: las covachas, convertidas hace 50 años en confiterías y cafeterías, ofrecen sánduches de pernil y los dulces "de la abuela" (colaciones, dulces de leche, quesadillas, dulces de higo, hostias, mistelas).
Tomamos la calle Chile hasta la Guayaquil y frente al convento de San Agustín está una de cafeterías y pastelerías que hace casi 50 años innovó el servicio y se convirtió en un ícono de la modernidad: el Café San Agustín. Para esa época sus mesas de un solo andar y sillas azules móviles fueron la sensación, además del servicio de self service. Con los años, esa imagen es la misma y sigue siendo moderna.
Por ahí mismo, bajando por la Guayaquil, apenas unos 30 metros, está quizá el más antiguo de sitios de encuentro de la quiteños: la Heladería San Agustín , 130 años preparando el ‘seco de chivo’ más rico de Quito según los comensales y unos ceviches únicos con tostado recién preparado. En todos se sirve café pasado.





